domingo, 25 de mayo de 2014

23 de mayo: La arrancada. Parar de darle vueltas y pasar a la acción!.

Hace unos 8 años, antes de venir a vivir a España, vivía con mi esposo y mi bebé de dos años en una zona de montaña, mágica por demás. Comprábamos los vegetales y frutas directamente del productor, comíamos poca carne roja y esa poca también, directa del criador a la tienda y de allí a nuestra cocina…en fin, que mi vida iba encontrando poco a poco las formas que mi cuerpo y mi alma necesitaban.

Luego, vino la mudanza... y todos sus cambios. En estos últimos siete años, pasamos de ser una familia de tres a ser una familia de cinco. Y mientras tanto, pasamos al esquema de vivir por cuenta propia a través de una empresita familiar (qué rápido se cuenta!!!).

Entonces a nuestro hogar llegaron muchos “recortes” particulares. Fue como un decreto de “coger aire y aguantar hasta que salgamos a la superficie”.

En términos de alimentación, eso significó aceptar cosas low cost en la cesta básica con el fin de llegar a final de mes. Lo malo es que también había mucho de “low quality”. Y mucho tiempo teniendo mucho de eso, ya sabéis, el cuerpo empieza a resentirlo. Dando caña con un ritmo de vida a todo tren y con combustibles de baja calidad. Mala fórmula.

Al principio, crees que la alimentación sólo afecta el cuerpo y la salud (nada más!!!), pero por obvio que parezca, realmente SOMOS LO QUE COMEMOS.

Así que en términos de calidad, mi vida empezó a parecerse a mis alimentos, porque cuando no tienes la energía y la vitalidad necesarias, ya puedes tener muchos sueños, aspiraciones y motor interno, pero no logras terminar de arrancar o de mantenerte en la vía. Simplemente el cuerpo no da.

Particularmente, yo tengo metas y proyectos hasta que llegue más o menos a 89 años, por lo que lo de la vitalidad me importa mucho!.

Así es que he decidido que quiero empezar a vivir como siempre he pensado, antes de que empiece a pensar como estaba viviendo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario